Celiaco a los 30

Aquellos que padecen la enfermedad celíaca sufren graves lesiones de la mucosa del intestino delgado cada vez que consumen gluten, un grupo de proteínas presente en cereales como el trigo, el centeno, la cebada y, probablemente, la avena. Esa lesión impide que el organismo absorba adecuadamente importantes nutrientes y causa una gran variedad de síntomas a los afectado. Los más clásicos, normalmente en la primera infancia, son diarreas, el vientre abultado, pérdida de peso, anorexia y retraso en el crecimiento.

Cuando la enfermedad se ha diagnosticado solo hay una manera de tratarla: eliminar de la dieta todos los alimentos que contienen gluten. El problema es que los síntomas son comunes a otras muchas afecciones o, incluso, pueden no aparecer nunca. Esto provoca que exista un alto tanto por ciento de afectados que no conocen su condición.

En los últimos años, gracias a las investigaciones desarrolladas, se está tomando mucha mayor conciencia sobre esta dolencia, que puede aparecer a cualquier edad.

¿Soy celiaco a los 30 años?

Los cálculos efectuados por los investigadores señalan que en España hay más de 60.000 personas diagnosticadas de esta intolerancia al gluten. Sin embargo, como señalábamos, pueden haber muchos casos más aún sin detectar.

Cuando el diagnóstico se realiza en la infancia, el niño tiene que dejar de tomar cualquier alimento con gluten. Posiblemente, para ellos es algo más sencillo, ya que se van a poder acostumbrar a la dieta desde el primer momento de sus vidas.

¿Soy celiaco a los 30 años?

Sin embargo, los que rondan los 30 años, por ejemplo, pueden realmente encontrarse con una situación inesperada a la que no es sencillo adaptarse. A partir de conocer su condición, cada una de las actividades sociales, tan relacionadas con la comida en nuestro país, les va a suponer un esfuerzo notable. Desde salir con los amigos a viajar, en todo momento tendrán que vigilar que no haya nada perjudicial para ellos.

A pesar de eso, los testimonios de algunos treintañeros afirman que el diagnóstico fue un alivio. Tras haber sufrido los síntomas sin saber que les pasaba, incluso pensando que podría ser un cáncer, descubrir que controlando su alimentación podían solucionar sus problemas fue una alegría.

Las primeras señales de celiaquía

No es sencillo establecer cuales son las primeras señales de alarma ante la celiaquía. La variedad de síntomas, que sean comunes a otras muchas dolencias o, incluso, la inexistencia de los mismos, hace complicado vigilar la aparición de la enfermedad. Aún así, podemos apuntar algunos de ellos que se presentan con frecuencia. Si es el caso, conviene vigilar si guardan relación con lo que se ha comido y acudir al médico para que realice las pruebas pertinentes.

Diarrea grave

Uno de los síntomas más clásicos es la aparición de diarreas graves cuando se consumen alimentos con gluten.

Anemia por falta de hierro

Otra de las manifestaciones más habituales de la enfermedad es la anemia por falta de hierro. Muchas veces va acompañada de cansancio, debilidad, dolor de cabeza o taquicardias. Si se notan esos síntomas de debe acudir al médico.

Dolor de cabeza y migrañas

El daño causado al intestino acaba afectando al sistema nervioso. La consecuencia son dolores de cabeza y migrañas muy complicadas de eliminar.

Dermatitis herpetiforme

Este tipo de dermatitis es muy típico de los celiacos. Se trata de lesiones en la piel provocadas por la intolerancia al gluten. Son muy similares a los herpes, con varias vesículas que confluyen en una única lesión.

Desequilibrios hormonales

Las mujeres pueden notar un desequilibrio en su menstruación o empezar a padecer el síndrome premenstruales. También son habituales los ovarios poliquísticos. En ambos sexos hay una posibilidad de producir infertilidad.

Problemas psicológicos

No es sencillo diferenciar estos problemas causados por la celiaquía de los mismos provocados por otras causas. En cualquier caso, los más frecuentes son la ansiedad, la depresión, el estrés o mucha irritabilidad sin motivo aparente.

¿Cómo debo afrontar mi nueva vida de celiaco?

Sin duda, para cualquier persona que tenga sobre 30 años no debe ser sencillo asumir que tiene celiaquía. No tanto por los síntomas, que se pueden eliminar, sino porque a partir de ese momento debe comenzar a hacer una dieta estricta durante el resto de su vida.

En primer paso debería ser tranquilizarse y tomar conciencia de que, a pesar de los inconvenientes, tu calidad de vida va a ser mejor tras el diagnóstico. Obviamente, va a haber limitaciones, pero al menos no volverán a aparecer los desagradables y dolorosos síntomas que sufrías.

¿Cómo debo afrontar mi nueva vida de celiaco?

Con cierto esfuerzo y fuerza de voluntad, las actividades habituales no tienen porque cambiar. Eso sí, para ello hay que empezar a informarse en condiciones. Una buena manera es acudir, o escribir, a alguna de las asociaciones de celiacos existentes. Ellos te darán todas las indicaciones sobre tu dieta, además de indicarte restaurantes seguros y consejos para la vida diaria.

Algo importante es comunicar a tu familia y amigos que padeces la dolencia. Los primeros deben someterse a las pruebas, dado el carácter genético de la celiaquía. Además, y eso es común con los amigos, es fundamental que sepan qué puedes comer para estar pendientes llegado el caso.

En cuanto a los aspectos prácticos, tienes que empezar a cambiar tu forma de comprar. Tira, antes que nada, lo que tengas en casa que contenga gluten y empieza a elaborar una lista de la compra. Las asociaciones antes mencionadas suelen publicar listados de alimentos permitidos. Además, existen sellos que certifican los que son seguros para los celiacos.

¿Es posible recuperarse de una celiaquía a los 30 años?

La celiaquía no tiene, por el momento, tratamiento farmacológico. Sin embargo, la dieta libre de gluten elimina los daños causados al organismo y permite llevar una vida normal. Por lo tanto, en ese aspecto sí que es posible recuperarse de la enfermedad tengas la edad que tengas.

Es cierto que, con 30 años, es muy frecuente salir a comer fuera con los amigos, a tomar unas cervezas (prohibidas a partir de ahora excepto las elaboradas para celiacos) o viajar por el mundo.

Esas situaciones son las más complicadas de resolver para llevar una vida norma. En casa es mucho más fácil controlarlo todo, pero fuera se pueden presentar más problemas.

Por fortuna, existen cada vez más locales de restauración con cartas para celiacos. Lo mejor es consultar algunas páginas web para asegurarse, ya que, por muy buena intención que tengan, algunos restaurantes sin la preparación adecuada pueden ser focos de contaminación cruzada.

Algo similar ocurre si sales al extranjero. El consejo es investigar y hacer un listado de los sitios de confianza. Otra opción es alojarse en un apartamento y preparar allí la comida.

Como conclusión, señalar que la mejor manera de llevar la celiaquía a los 30 años es intentar mantener una actitud positiva y pensar que no va a limitarte para que hagas las actividades que desees. De hecho, es mucho mejor tener que controlar lo que se come que padecer los síntomas por no conocer la enfermedad.

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